El sistema de intercomunicación IP está concebido como un sistema completo: todos los componentes se integran a la perfección y forman una arquitectura IP continua, desde la instalación de timbre y el intercomunicador interior hasta los terminales móviles y las funciones adicionales. De este modo, se crea una solución que se puede gestionar de forma centralizada, ampliar con flexibilidad y escalar sin poner en riesgo los proyectos, independientemente del tamaño del inmueble o del concepto de uso.